Vivienda en España: 700.000 adultos mayores viven de alquiler

La Plataforma de Mayores (PMP) ha lanzado una alerta sobre la situación de vivienda de las personas mayores en España. 700.000 personas de 65 años o más viven actualmente de alquiler, una cifra que la organización considera insostenible y que, según sus previsiones, irá a peor en los próximos años. La noticia, publicada por El Confidencial, sitúa el problema en el centro del debate sobre el acceso a la vivienda para una de las franjas más vulnerables de la población.
700.000 mayores de alquiler: una bomba de relojería demográfica
La cifra de 700.000 personas mayores viviendo de alquiler representa un cambio estructural en el modelo de tenencia español. Durante décadas, el acceso a la vivienda en propiedad fue la norma para las generaciones que hoy superan los 65 años.
Ahora, ese patrón se ha roto. La imposibilidad de acceder a la compra en los últimos ciclos inmobiliarios, sumada a la pérdida de empleo durante la crisis financiera, ha generado una cohorte de mayores que nunca logró consolidar su patrimonio inmobiliario.
La PMP advierte que esta situación no es coyuntural. El envejecimiento de la población, la gentrificación de barrios tradicionales y la presión del mercado de alquiler urbano están expulsando a los mayores de sus entornos habituales.
Gentrificación y cohousing: las dos caras de la respuesta inmobiliaria
El informe de la PMP señala la gentrificación como uno de los factores que más agudiza la vulnerabilidad de los mayores en alquiler. La transformación de barrios de clase media en zonas de alta demanda turística o residencial de lujo ha disparado los precios en ciudades como Valencia y en zonas costeras de Asturias.
Ante esta presión, la Plataforma de Mayores apuesta por el cohousing senior como alternativa viable. Este modelo, que combina viviendas privadas con espacios compartidos y servicios comunes, permite reducir costes y fomentar el envejecimiento activo en comunidad.
Sin embargo, el cohousing enfrenta obstáculos importantes en España. La escasa oferta de suelo con usos compatibles, la complejidad administrativa y la falta de financiación específica para este formato limitan su desarrollo. Mientras tanto, los mayores en alquiler dependen de contratos que, en muchos casos, consumen más del 40% de sus pensiones.
Asturias y Valencia, dos territorios bajo la lupa del desplazamiento
El análisis de la PMP menciona de forma explícita el Principado de Asturias y la Comunitat Valenciana como territorios donde la situación es especialmente tensa. En ambas regiones, la combinación de turismo residencial, segunda vivienda y mercado de alquiler estacional ha reducido drásticamente el parque disponible para vivienda permanente.
En el caso valenciano, la capital y su área metropolitana han experimentado una de las subidas de precio más aceleradas de Europa en los últimos cinco años. Para un jubilado con pensión media, que en España ronda los 1.200 euros brutos mensuales, un alquiler de 700 u 800 euros deja márgenes insuficientes para cubrir el resto de necesidades básicas.
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La situación en Asturias presenta matices diferentes. El envejecimiento poblacional es más acusado que en la media nacional, y el tejido urbano de ciudades como Gijón y Oviedo absorbe presión inversora que desplaza a residentes históricos hacia municipios periféricos con peor acceso a servicios sanitarios y sociales.
El mercado de alquiler senior, una oportunidad sin explotar
Desde la óptica del inversor inmobiliario, el segmento de vivienda para mayores representa una de las apuestas estructurales del próximo decenio. España cuenta con uno de los índices de envejecimiento más elevados de la OCDE, y la generación del baby boom comenzará a superar los 80 años a partir de 2030.
Las socimis especializadas en residencias han captado este trend, pero su foco se ha concentrado en la dependencia severa. El nicho intermedio, personas mayores autónomas que buscan comunidad y servicios sin necesitar atención sanitaria intensiva, apenas tiene oferta específica en el mercado español.
El modelo de cohousing, bien estructurado, podría ofrecer rentabilidades estables con contratos de larga duración y menor rotación que el alquiler convencional. Sin embargo, requiere una interlocución entre administraciones, promotoras y entidades como la propia PMP que hoy es inexistente en la mayor parte del territorio.
La presión política crece ante un verano de máxima tensión
La alerta de la PMP llega en un momento de especial sensibilidad política. El Gobierno negocia la renovación de medidas de contención del alquiler, y las comunidades autónomas presionan por mayor capacidad regulatoria sobre el parque de vivienda vacía y el uso turístico.
La organización de mayores reclama tres líneas de actuación concretas: un parque público de vivienda adaptada para mayores, incentivos fiscales para el cohousing y la protección efectiva contra desahucios en el tramo de edad superior a 65 años.
La pregunta que plantea la PMP es directa: ¿el sector inmobiliario español está preparado para absorber una demanda de 700.000 hogares senior sin caer en la precariedad residencial? La respuesta, por ahora, no es alentadora.
Preguntas frecuentes
¿Qué es exactamente el cohousing para mayores?
Es un modelo de vivienda colaborativa donde cada residente dispone de su propia vivienda privada y comparte espacios comunes (cocina, salones, zonas verdes) junto con servicios asistenciales de intensidad variable. Reduce costes entre un 20% y un 30% respecto a la vivienda individual equivalente.
¿Existen ayudas públicas específicas para mayores de 65 en alquiler?
El IMV y las ayudas al alquiler autonómicas son accesibles para este colectivo, pero no existen programas específicos de arraigo territorial que impidan el desplazamiento por encarecimiento. La PMP reclama una prestación vinculada directamente a la permanencia en el municipio de residencia histórica.
¿Qué promotoras o fondos ya operan en vivienda senior en España?
Las principales operadoras son las socimis de residencias (DomusVi, Ballesol, SARquavitae) y fondos como Azora o CBRE Investment Management. Sin embargo, su foco está en la dependencia, no en el cohousing autónomo. El segmento intermedio permanece prácticamente virgen para la inversión institucional.