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Alquileres: el impacto de confundir el decreto con la ley vigente

Alquileres: el impacto de confundir el decreto con la ley vigente

La prórroga del alquiler que impulsa el Gobierno puede salir cara a los inquilinos si se pide sin mirar lo que ya concede la ley. Sergio Gutiérrez, experto inmobiliario, advierte de que muchos arrendatarios se lanzan a solicitar la extensión forzosa del decreto sin saber que la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) ya contempla una prórroga de tres años, no de dos.

El aviso llega en un momento de máxima tensión en el mercado del alquiler en España, con movilizaciones ciudadanas y nuevos decretos que generan dudas tanto en propietarios como en inquilinos.

Sergio Gutiérrez y la prórroga de tres años que muchos olvidan

El experto lo ha explicado en una de sus últimas publicaciones en TikTok. Su mensaje es directo: "Es posible que, por solicitar esta prórroga del decreto, te estés perdiendo una prórroga que ya marca la Ley de Arrendamientos Urbanos que, encima, es de tres años, no de dos".

La diferencia no es menor. Más allá de prolongar la fecha de expiración del contrato, el inquilino puede renovar hasta cinco años más si lo pacta con el propietario. Es decir, la vía negociada puede ofrecer más horizonte que la extensión obligatoria.

  • Prórroga del decreto: dos años, forzosa, activada por el inquilino.
  • Prórroga de la LAU: tres años, prevista por la propia ley.
  • Renovación pactada: hasta cinco años adicionales si ambas partes acuerdan.

El burofax que pone al propietario "a la defensiva"

Gutiérrez señala un efecto colateral que rara vez aparece en el debate público: el clima de enfrentamiento. "El problema es que nos ha enfrentado y los políticos te animan a solicitar la prórroga forzosa", afirma en el vídeo.

La consecuencia práctica la resume así: "Un propietario que quizá te iba a renovar, al ver ese burofax, se pone a la defensiva y piensa: 'Pues si estoy obligado, le hago la prórroga, pero ni un día más'". La vía legal, usada sin tacto, puede cerrar la puerta a acuerdos más largos.

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Su recomendación a los inquilinos es clara: contactar antes con el propietario, comunicar el deseo de continuar en el inmueble y pactar una ampliación de forma cercana y pragmática. Así se evitan conflictos innecesarios entre las dos partes.

Contexto

La vivienda se ha convertido en el principal foco de tensión social y política en España, con movilizaciones ciudadanas y una sucesión de decretos que han alterado la relación entre arrendador y arrendatario.

Negociar antes que exigir: la lección para el mercado

Para propietarios y gestores de carteras en alquiler, el mensaje tiene lectura profesional. La prórroga forzosa puede cumplirse al milímetro y, aun así, destruir la relación que sostiene contratos largos y estables.

En un mercado donde la rotación cuesta dinero, la renovación pactada de hasta cinco años puede interesar a ambas partes. El inquilino gana horizonte; el propietario, continuidad de renta sin fricciones.

La pregunta que queda sobre la mesa para el sector es incómoda: ¿cuántos contratos se están prorrogando por decreto cuando una llamada previa habría dado más años y menos conflicto?

Información publicada originalmente por El Confidencial.

Imagen: Pexels

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