Comunidades de vecinos: cómo prohibir patinetes en los rellanos

La Ley de Propiedad Horizontal prohíbe dejar patinetes eléctricos en rellanos y pasillos si eso supone una molestia para el resto de vecinos. El artículo 7.2 da a la comunidad herramientas para exigir el cese inmediato, incluso por vía judicial.
El artículo 7.2 de la Ley de Propiedad Horizontal prohíbe actividades molestas en zonas comunes
La norma es clara: propietarios y ocupantes no pueden desarrollar actividades prohibidas en los estatutos, dañinas para la finca o que contravengan las disposiciones sobre actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas. Aparcar un patinete eléctrico en el rellano puede encajar en esa categoría si dificulta el paso.
La clave está en la interpretación de "actividad molesta". Si el vehículo obstaculiza la navegación por zonas comunes, la comunidad tiene base legal para actuar. No hace falta que los estatutos lo prohíban expresamente.
El presidente notifica y el juez puede ordenar el cese cautelar
El procedimiento arranca con el presidente de la comunidad, que notifica la queja al infractor. Si este ignora el requerimiento, la situación puede escalar a los tribunales.
La demanda debe ir acompañada de dos documentos: la acreditación del requerimiento fehaciente y la certificación del acuerdo adoptado por la Junta de propietarios. Con eso sobre la mesa, el juez puede acordar el cese inmediato de la actividad con carácter cautelar, bajo apercibimiento de incurrir en delito de desobediencia.
La demanda se dirige contra el propietario y, en su caso, contra el ocupante de la vivienda o local.
Sanciones compensatorias y restricción de uso de la vivienda hasta tres años
El juez puede imponer sanciones compensatorias por los daños y perjuicios ocasionados a los afectados. La cuantía depende de cada caso concreto.
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La consecuencia más drástica es la restricción del uso de la vivienda por parte del acusado. El límite máximo es de tres años, una medida reservada para los supuestos más graves.
El patinete eléctrico, protagonista de un conflicto creciente en comunidades
La popularidad de estos vehículos ha disparado los roces vecinales. La comodidad que ofrecen se mide en los mismos términos que los quebraderos de cabeza que generan, y los problemas van mucho más allá de las carreteras.
Muchos propietarios optan por dejar el patinete fuera de su vivienda por falta de espacio. Ese gesto, tan común, se ha convertido en fuente de desacuerdos en comunidades de vecinos de toda España.
Para administradores de fincas y comunidades, la norma ofrece un marco claro de actuación. El primer paso es siempre el requerimiento formal; el último, la vía judicial con posibles medidas cautelares inmediatas.
Información publicada originalmente por El Confidencial.
Imagen: Babels, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons