Fondo Social de Vivienda: el plan para crear 10.000 hogares

El País Vasco ha diseñado uno de los vehículos de vivienda asequible más ambiciosos de la Unión Europea. El Fondo Social de Vivienda (FSV) buscará socios privados mediante licitación pública en diciembre, con el objetivo de movilizar hasta 2.000 millones de euros para 10.000 viviendas en alquiler protegido.
La estructura rompe con los concursos tradicionales de suelo público. El 30% del capital correrá a cargo de inversores privados, mientras que el Gobierno vasco mantendrá una participación minoritaria. El 70% restante se financiará con deuda del Banco Europeo de Inversiones (BEI), el Instituto de Crédito Oficial (ICO) y fondos de pensiones vascos. El instrumento, incluido en el Plan Director de Vivienda 2025-2027, operará como fondo único abierto a entidades financieras, EPSV, fundaciones e inversores institucionales.
2.065 viviendas en nueve municipios para arrancar en 2026
La primera fase ya tiene suelo identificado y cifra cerrada: 2.065 unidades de alquiler asequible repartidas en nueve localidades, con una inversión estimada de 452 millones de euros. La distribución territorial incluye Bilbao, Portugalete, Sestao y Bermeo en Bizkaia; Errenteria y Azkoitia en Gipuzkoa; y Vitoria-Gasteiz en Álava.
Las viviendas se edificarán sobre concesiones de suelo público de 75 años. El modelo exige cumplir criterios estrictos de eficiencia energética, accesibilidad y calidad constructiva. Los precios de alquiler oscilarán entre 8 y 10 euros por metro cuadrado, calculados sobre costes reales y sin subvenciones directas.
El "capital paciente" que busca el consejero Itxaso
Denis Itxaso, consejero de Vivienda, ha definido el fondo como una apuesta por "capital paciente" orientado a resolver un problema social urgente. El mensaje va dirigido a inversores institucionales: rentabilidades modestas pero estables, con horizonte de décadas. El propio Itxaso ha enmarcado el proyecto como oportunidad de inversión sostenible, no como gesto caritativo.
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El diseño del FSV lo diferencia de otros instrumentos público-privados españoles. No se trata de venta de suelo con compromiso de edificación, sino de vehículo financiero de largo recorrido donde el socio privado entra como accionista, no como mero adjudicatario. La estructura de concesión de 75 años permite amortizar la inversión sin presión por reventa o refundición inmediata.
Diciembre, mes clave para captar inversores privados
La licitación de diciembre determinará qué perfiles de capital privado se incorporan al fondo. La convocatoria pública definirá el reparto de riesgos, la gobernanza del vehículo y los mecanismos de entrada y salida de los socios. El éxito de esta fase condicionará la escalabilidad del modelo.
El Gobierno vasco prevé que el FSV crezca progresivamente incorporando nuevo suelo y recursos financieros en las próximas décadas. La pregunta para el mercado es si la estructura atraerá a fondos de infraestructuras, socimis especializadas o vehículos de pensiones con horizonte de inversión compatible.
Información publicada originalmente por Eje Prime.