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«Repetimos el proceso, no el edificio»: Casas inHAUS da el salto de la vivienda unifamiliar al edificio

«Repetimos el proceso, no el edificio»: Casas inHAUS da el salto de la vivienda unifamiliar al edificio

La construcción industrializada lleva años asociada en España a la casa unifamiliar. Casas inHAUS lleva más de una década trabajando en ese segmento y ahora aplica lo aprendido a edificios plurifamiliares, adosados y otras tipologías de mayor escala. Hablamos con Rubén Navarro, CEO y arquitecto de la compañía, sobre lo que cambia en una fábrica cuando pasa de unas pocas viviendas a alimentar promociones enteras, y sobre por qué producir en serie no obliga a construir edificios idénticos.

Quiénes son

Para quien no os conozca, ¿qué es Casas inHAUS y cómo habéis llegado hasta aquí?

Casas inHAUS es una empresa española especializada en arquitectura y construcción industrializada de alta gama. Utilizamos nuestro propio sistema constructivo, EMOHA, basado en la industrialización volumétrica 3D. Desarrollamos proyectos llave en mano integrando arquitectura, ingeniería, fabricación, construcción e interiorismo, con un modelo basado en el control del precio, el plazo y la calidad desde las fases iniciales. La compañía nació de una inquietud muy vinculada a nuestra formación como arquitectos: cómo conseguir que una buena arquitectura pudiera construirse con mayor precisión y control. Esa búsqueda nos llevó a desarrollar nuestro propio sistema y a trasladar gran parte del proceso constructivo a fábrica. Después de más de una década trabajando principalmente en vivienda unifamiliar, hoy estamos aplicando ese conocimiento a promociones residenciales, edificios plurifamiliares y otras tipologías de mayor escala.

De la vivienda unifamiliar al edificio

¿Qué os ha llevado a dar el salto de la vivienda unifamiliar a los edificios plurifamiliares?

Más que un cambio de rumbo, para nosotros es una evolución natural del sistema. Durante años hemos demostrado que la construcción volumétrica 3D puede funcionar en vivienda unifamiliar con altos niveles de diseño, calidad y personalización, y el siguiente paso era aplicar ese conocimiento a una escala mayor. Además, el propio mercado está cambiando: los promotores necesitan reducir incertidumbre, controlar mejor costes y plazos y depender menos de una obra cada vez más condicionada por la disponibilidad de mano de obra. Por eso estamos trasladando nuestra experiencia industrial a promociones de adosados, edificios residenciales y otras tipologías, manteniendo la misma idea de partida, industrializar el proceso sin renunciar a la arquitectura.

¿Qué cambia en una fábrica cuando pasa de producir unas pocas viviendas a alimentar de forma continua promociones de decenas o cientos?

Cambia fundamentalmente la lógica de producción. Cuando trabajas con promociones grandes ya no puedes entender cada vivienda como una unidad aislada: necesitas generar un flujo industrial continuo y coordinar diseño, ingeniería, compras, proveedores, producción, logística y obra desde mucho antes de comenzar a fabricar. A medida que aumenta la escala cobra todavía más importancia la repetición de procesos, la agrupación de componentes, la planificación de suministros, la secuenciación de las líneas de producción y la integración de proveedores. Es una organización mucho más próxima a una industria manufacturera, como la automoción, que a una obra tradicional, donde muchas decisiones todavía se van resolviendo durante la ejecución.

¿Qué capacidad productiva tenéis hoy y cómo se planifica para cumplir los plazos de una promoción grande?

Nuestra capacidad productiva actual está en el entorno de los 30.000 m² anuales y el reto no consiste únicamente en disponer de espacio de fábrica, sino en organizar correctamente todo el flujo que alimenta esa producción. En una promoción grande hay que cerrar con mucha anticipación ingeniería, materiales, proveedores, compras, logística y secuencia de fabricación para que la línea no se detenga y la obra pueda avanzar en paralelo. Precisamente esa planificación previa es una de las grandes diferencias frente a la construcción tradicional. A futuro, la alianza con Cecotec plantea un salto de escala mucho mayor: la nueva infraestructura industrial proyectada en Valencia está concebida para alcanzar hasta 500.000 m² anuales de producción industrializada.

Serie no es repetición

En vuestro blog habláis de procesos industriales repetibles. ¿Por qué producir en serie no significa edificios idénticos y qué margen de diseño tiene un arquitecto o un promotor?

Nos gusta resumirlo así: repetimos el proceso, no el edificio. Industrializar no significa que la arquitectura tenga que ser idéntica. Cada promoción sigue necesitando responder a su parcela, su normativa, su orientación, su estrategia comercial y a una intención arquitectónica determinada. El arquitecto sigue definiendo volumetría, envolvente, materiales, tipologías, mix de viviendas, espacios comunes y relación con el entorno. Lo que buscamos repetir está detrás de esa arquitectura, el sistema constructivo, determinados detalles y soluciones técnicas, los controles de calidad, la coordinación y la metodología de producción. Estandarizar bien no consiste en hacer el mismo edificio una y otra vez, sino en repetir aquello que ya sabemos que funciona para obtener economías de escala, calidad homogénea y mayor control de coste y plazo.

La compañía desarrolla esta idea en su artículo Producción en serie de edificios.

¿Algún proyecto concreto que sirva de ejemplo?

Un buen ejemplo es uno de los edificios residenciales industrializados que estamos desarrollando actualmente en la costa de Valencia. Se trata de un edificio de seis plantas y 18 viviendas en el que conviven cinco tipologías diferentes, además de garaje, piscina, zonas ajardinadas y amplias terrazas. El proyecto muestra perfectamente que industrialización y diversidad arquitectónica son compatibles. Dentro de una misma promoción podemos trabajar diferentes superficies, distribuciones y configuraciones manteniendo un mismo sistema productivo detrás. Es precisamente la arquitectura la que se adapta al lugar y al producto que quiere desarrollar el promotor; lo que se industrializa es la manera de construirla.

Más detalles del proyecto en Edificio residencial industrializado en la costa de Valencia.

Lo que gana el promotor

¿Qué ventajas tiene la industrialización para el promotor en plazos, costes, calidad o sostenibilidad?

Para un promotor la principal ventaja no está únicamente en construir más rápido, sino en cómo ese plazo afecta económicamente al conjunto de la operación. En promoción inmobiliaria es importante mirar la TIR, ya que el retorno del capital está directamente condicionado por el tiempo durante el que ese dinero permanece invertido. Si conseguimos reducir el periodo de construcción, disminuyen los costes financieros y los gastos generales asociados a la promoción, se reduce el capital inmovilizado y se puede adelantar la puesta en venta o explotación del activo, mejorando así la rentabilidad global del proyecto.

En inHAUS trabajamos con un sistema de grado 6 de industrialización, trasladando hasta el 95 % del edificio a fábrica. Esto permite desarrollar gran parte del proceso en un entorno controlado, con precisión milimétrica, planificación anticipada y trazabilidad técnica durante todas las fases. Al mismo tiempo, la cimentación y los trabajos en parcela pueden avanzar en paralelo a la fabricación, acortando el plazo global de ejecución.

Para el promotor esto se traduce también en mayor certidumbre económica: planificación de compras desde fases tempranas, menor exposición a desviaciones presupuestarias, reducción de imprevistos en obra y un planning de fabricación y montaje definido desde el inicio. Además, al integrar arquitectura, ingeniería y producción industrial dentro de una misma estructura técnica, simplificamos la coordinación y la toma de decisiones y conseguimos una mayor homogeneidad de calidad entre las distintas viviendas de una promoción.

¿Cuáles son los principales frenos que encontráis hoy: normativa, financiación, percepción del mercado?

Hoy los principales retos probablemente están menos en la tecnología que en todo el ecosistema que la rodea. La financiación es uno de ellos, porque el préstamo promotor tradicional se ha diseñado para certificar valor conforme avanza la obra en parcela, mientras que en construcción industrializada una parte muy importante del edificio se produce antes y fuera del solar. También tenemos un marco normativo, contractual y administrativo construido históricamente alrededor de la obra tradicional que progresivamente tendrá que adaptarse a estos nuevos procesos. Y todavía existe una barrera cultural: durante mucho tiempo se ha asociado prefabricación con producto económico, temporal o repetitivo. Esa percepción está cambiando, pero sigue siendo necesario explicar que industrializar no consiste en hacer arquitectura más barata o más simple, sino en transformar la forma en la que se produce.

¿Qué diferencia vuestro sistema volumétrico 3D de otros modelos de construcción industrializada?

La construcción industrializada engloba sistemas muy distintos. Hay soluciones que industrializan únicamente determinados componentes, como paneles, fachadas, estructuras o baños, y otras, como nuestro sistema, que trabajan mediante módulos volumétricos 3D completos. En inHAUS alcanzamos un grado 6 de industrialización, trasladando hasta el 95 % del edificio a fábrica. Esto significa que estructura, cerramientos, instalaciones, acabados y gran parte del equipamiento se ejecutan en un entorno controlado antes de transportar los módulos a parcela. La diferencia no está solo en cuánto se fabrica fuera de obra, sino en el nivel de coordinación que exige desde el proyecto: arquitectura, ingeniería, producción, compras y logística tienen que estar integradas desde fases muy tempranas. Ese mayor grado de industrialización permite trabajar con más precisión, trazabilidad y control de calidad, reducir la dependencia de la obra tradicional y llegar a parcela con una parte muy elevada del edificio ya terminada. No significa que un sistema sea válido para cualquier proyecto, pero sí que el volumétrico 3D permite llevar la lógica industrial mucho más lejos que una industrialización basada únicamente en componentes.

Los distintos grados de industrialización y su impacto en la TIR de una promoción se explican en Grado de industrialización y TIR de una promoción.

Lo que viene

¿Hacia dónde va la construcción industrializada en España?

España está entrando ahora en una fase muy interesante porque hemos llegado a la industrialización más tarde que otros mercados, pero lo hemos hecho desde una cultura arquitectónica muy fuerte. En Estados Unidos existe una larga tradición de construcción industrializada y modular, pero muy orientada históricamente a estandarización, velocidad y producto relativamente básico. En el centro y norte de Europa, factores como el clima y el elevado coste de la mano de obra impulsaron hace décadas sistemas industrializados, especialmente en madera, incorporando progresivamente más arquitectura y calidad. España ha seguido otro camino: muchas de las empresas que han nacido aquí parten directamente de una combinación de arquitectura, ingeniería, diseño y calidad bastante elevada. Esa puede convertirse en una ventaja competitiva importante si somos capaces de escalarla. El reto no debería ser copiar modelos basados únicamente en producir más barato o repetir edificios, sino desarrollar una industria capaz de aumentar productividad y volumen manteniendo arquitectura, personalización y calidad. En nuestra opinión, el futuro pasa precisamente por ahí: industrializar aquello que puede repetirse y seguir diseñando aquello que debe ser diferente.

Para saber más

Producción en serie de edificios

Edificio residencial industrializado en la costa de Valencia

Grado de industrialización y TIR de una promoción

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